La Universidad de Puerto Rico propende, en sus gestiones intramuros y en sus comportamientos públicos, al fortalecimiento de la identidad y prestigio institucional, divulgando sus desempeños en Puerto Rico y fuera del país, generando una vinculación efectiva con sus exalumnos y estimulando una cultura de filantropía en función de una universidad de excelencia.
[Contribuye al Fondo Dotal de la Universidad de Puerto Rico]
Desarrollo y Exalumnos
Uno de los principales legados del primer Centenario de la Universidad celebrado en 2003 fue el establecimiento definitivo de un vínculo fuerte y sostenido entre la Institución y sus egresados. Nuestra Universidad crece allegando a su casa los talentos, energías y lealtades de la familia de exalumnos. Cada uno de ellos es la gran contribución de la institución al país. Para ellos, la Universidad es una parte preciada de su vida profesional y personal. Como toda universidad madura, la nuestra ha de nutrirse también de la de sus antiguos estudiantes. Este esfuerzo se dirige a construir para la Universidad de Puerto Rico la tercera fuente de apoyos con la que cuentan las universidades públicas en Estados Unidos y otras sociedades. Esto es, las mejores universidad públicas cuentan hoy día con tres bases de apoyo: los recursos que reciben directamente del estado; los derechos que cobran por sus servicios y los respaldos que reciben de sus exalumnos y amigos. Si los respaldos económicos son importantes, el espaldarazo moral y cívico que simbolizan, también lo es. Para que el esfuerzo de revinculación tuviese éxito, se levantó una infraestructura de identificación y comunicación. Se procedió a la creación de una base de datos utilizando como base el total de grados otorgados desde la primera clase graduanda hasta el presente (417,674).
Cuando se inició el proceso, todos los recintos juntos tenían escasamente 25,000 registros, muy pocos de ellos al día. En el primer año (2002-2003) se aumentaron los registros a 61,973. Actualmente, sobrepasamos los 180,000. A partir del proceso de registro, los recintos pudieron organizar eventos especiales para convocar exalumnos y planificar campañas sostenidas de reclutamiento. A nivel sistémico se organizó una Cena de Honor del Fondo Dotal, con la cual despegó una campaña de recabo de donativos tendiente a fortalecer dotaciones de tipo académico y cultural a la Universidad al calor del Centenario. Todas las unidades han incorporado en sus páginas de Internet información y hojas de contacto para sus exalumnos.
Cuando se inició el proceso, todos los recintos juntos tenían escasamente 25,000 registros, muy pocos de ellos al día. En el primer año (2002-2003) se aumentaron los registros a 61,973. Actualmente, sobrepasamos los 180,000. A partir del proceso de registro, los recintos pudieron organizar eventos especiales para convocar exalumnos y planificar campañas sostenidas de reclutamiento. A nivel sistémico se organizó una Cena de Honor del Fondo Dotal, con la cual despegó una campaña de recabo de donativos tendiente a fortalecer dotaciones de tipo académico y cultural a la Universidad al calor del Centenario. Todas las unidades han incorporado en sus páginas de Internet información y hojas de contacto para sus exalumnos.
Cultura de Filantropía
En el plan que propuso el entonces Decano García Padilla en ocasión del proceso de selección del Presidente de la Universidad se inició la articulación de un proyecto sistemático de filantropía en la institución. Con el Año Centenario maduró el esfuerzo de concretar un nuevo concepto de relaciones externas e internacionales. Ya en la Certificación Núm.130, 1988-1989 del CES se reconocía el compromiso de la UPR de promover actividades generadas por su facultad, estudiantes, y otro personal, para obtener financiamiento de origen externo con el propósito de ampliar y mejorar las oportunidades educativas y de investigación.
Fue aquel un primer paso al que se le dio mayor estructura y precisión mediante las certificaciones 190, 191, 192 aprobadas por la Junta de Síndicos en 2003. Con la aprobación de la Certificación 137, 2003-2004 quedaron establecidas las bases para el desarrollo de la infraestructura de recaudación de fondos privados en la Universidad de Puerto Rico.
Se trataba y se trata de un asunto crucial para la educación superior pública en el país. A nadie escapa que los gastos de la Universidad crecen a tasas más altas de lo que crecen los recursos del Estado, hasta ahora nuestra principal fuente de ingresos. O se llena esa distancia con recursos complementarios o perdemos competitividad y capacidad de servir los reclamos de formación educativa y de liderato investigativo.
El ejemplo nos lo ofrecían universidades en Estados Unidos de escala parecida a la nuetsra. Es una tarea de inmenso potencial el identificar públicos, gestores, espacios y actividades idóneas para generar fuentes alternas de ingresos con un particular énfasis en los donativos privados. Sobre el Presidente recae gran parte de la tarea de establecer vínculos de comunicación con los sectores influyentes del país sobre la agenda universitaria, tanto aquellos sectores que pueden aportar directamente como aquéllos que forman opinión y que pueden estimular simpatías y nexos hacia el esfuerzo. Paralelamente, se inició la identificación de los candidatos para aportar en las diferentes categorías en las que desglosamos el sistema de donativos institucionales.
Sin embargo, se requería además otro elemento: convertirlo en cultura institucional apreciada tanto por la comunidad interna como por la externa. El Centenario nos proveyó una oportunidad sin par para aquilatar nuestra capacidad para realizar ese proceso de sensibilización y testimoniar sus frutos, importantes e inspiradores.
¿Qué hemos logrado en esta ambiciosa movilización y redefinición de los nexos entre la Universidad, sus exalumnos y los amigos de la institución?
Fue aquel un primer paso al que se le dio mayor estructura y precisión mediante las certificaciones 190, 191, 192 aprobadas por la Junta de Síndicos en 2003. Con la aprobación de la Certificación 137, 2003-2004 quedaron establecidas las bases para el desarrollo de la infraestructura de recaudación de fondos privados en la Universidad de Puerto Rico.
Se trataba y se trata de un asunto crucial para la educación superior pública en el país. A nadie escapa que los gastos de la Universidad crecen a tasas más altas de lo que crecen los recursos del Estado, hasta ahora nuestra principal fuente de ingresos. O se llena esa distancia con recursos complementarios o perdemos competitividad y capacidad de servir los reclamos de formación educativa y de liderato investigativo.
El ejemplo nos lo ofrecían universidades en Estados Unidos de escala parecida a la nuetsra. Es una tarea de inmenso potencial el identificar públicos, gestores, espacios y actividades idóneas para generar fuentes alternas de ingresos con un particular énfasis en los donativos privados. Sobre el Presidente recae gran parte de la tarea de establecer vínculos de comunicación con los sectores influyentes del país sobre la agenda universitaria, tanto aquellos sectores que pueden aportar directamente como aquéllos que forman opinión y que pueden estimular simpatías y nexos hacia el esfuerzo. Paralelamente, se inició la identificación de los candidatos para aportar en las diferentes categorías en las que desglosamos el sistema de donativos institucionales.
Sin embargo, se requería además otro elemento: convertirlo en cultura institucional apreciada tanto por la comunidad interna como por la externa. El Centenario nos proveyó una oportunidad sin par para aquilatar nuestra capacidad para realizar ese proceso de sensibilización y testimoniar sus frutos, importantes e inspiradores.
¿Qué hemos logrado en esta ambiciosa movilización y redefinición de los nexos entre la Universidad, sus exalumnos y los amigos de la institución?
Densificar las relaciones con autoridades gubernamentales
Su misión combinada de servicio y promoción distingue a la Universidad de otras agencias públicas. Es por esto que la Universidad debe hacerse comprender ante los funcionarios públicos en toda su extensión, en toda su complejidad, en toda su fascinante variedad y riqueza. La adecuada comprensión por los funcionarios públicos capaces de respaldarnos requiere de una comunicación constante y consecuente. Las iniciativas concretas en desarrollar buenas relaciones con autoridades públicas deben evaluarse en el contexto amplio del fin que se persigue. Tomemos los casos de la Planta de Bioprocesos de Mayagüez en alianza con PRIDCO y la construcción del Edificio de Farmacia con el apoyo de AFI. Ambos proyectos remiten a escenarios en los que convergen fines de actualización académica con propósitos públicos de desarrollo económico y modernización tecnológica e infraestructural.
Densificar las relaciones con la comunidad interna y la comunidad general externa
Las buenas relaciones con la comunidad interna de la Universidad demanda del Presidente acción de múltiples naturalezas, tales como discusión de agendas de trabajo, encomiendas específicas de la Junta de Síndicos o del Presidente a otros funcionarios universitarios, el intercambio sobre asuntos académicos de interés y reclamos administrativos. En la comunidad extramuros, la Universidad cultiva respaldos importantes. En el liderato internacional, la Universidad deposita posibilidades para su proyecto de internacionalización; en el liderato empresarial, la Universidad encuentra ideas para el mejoramiento de sus programas, colocaciones para sus egresados, proyectos comunes para canalizar los intereses de la facultad; en los sectores culturales y cívicos, la Universidad encuentra alianzas. La Universidad ha encontrado respaldos para sus proyectos de internacionalización en dignatarios, académicos y rectores de países que han visitado a Puerto Rico. También con figuras de la industria y del mundo empresarial. El diseño de la Planta Piloto de Bioprocesos el Recinto de Mayagüez no hubiese sido posible sin el respaldo de la industria farmacéutica, que compartiera sus peritajes, sin costo, y nos comunicó sus pareceres y necesidades y compartió su peritaje sin costo. La obtención por el Recinto de Mayaguez de la colección de arte del pintor Marcos Irizarry no se hubiese conseguido sin compartir y comunicar a los sectores culturales una Universidad interesada en el arte; como tampoco se hubiese obtenido, sin esa comunicación, el respaldo para adquirir el órgano del Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Otros aspectos a destacar incluyen: un cambio de filosofía que ha permitido destinar los ingresos netos de recaudación para el proyecto o actividad objeto de la misma; la conciencia de que la Universidad invierta lo mínimo identificando auspiciadores externos para cubrir los gastos del evento permitiendo lo anterior; y el ejemplo que dan los propios funcionarios universitarios desde el Presidente, síndicos, rectores y otros funcionarios que participan en las actividades de recaudación.
La inversión de la Universidad en sus relaciones institucionales
La promoción de la Universidad y de su agenda es una obligación que nace de la Ley Universitaria. Esa gestión de promoción supone la convocatoria de personas e instituciones, públicas y privadas, bien sea por la naturaleza de los cargos que ocupan, o bien por un interés particular de éstos en contribuir a adelantar la agenda de la Universidad. Ese público consiste en exalumnos, empresarios, líderes cívicos, presidentes de corporaciones, fundaciones y de otras universidades, oficiales, ejecutivos y jefes de agencias estatales y federales, congresistas, legisladores, dignatarios, investigadores, escritores, artistas y otras personalidades públicas. Como en otras universidades, nuestras salas de exhibición y museos, parques, patios, jardines, residencia de presidente y de los rectores son lugares de trabajo para el adelantamiento de esta agenda. El caso de la Universidad de Puerto Rico no es una excepción. Ahora bien, no son los únicos. Por la naturaleza misma de algunas de las actividades que se llevan a cabo, de las oportunidades disponibles, de las costumbres sociales o del público al cual se dirige un acercamiento, evento o actividad es necesario el uso de espacios, locales o instalaciones fuera de la institución y fuera del país.
Los Resultados
La inversión en las relaciones institucionales de la Universidad ha generado ya importantes consecuencias en la cultura universitaria y en la apertura a nuevas alternativas de vinculación y financiación institucional. El Fondo Dotal de la Universidad, que se inició de forma modesta hoy alcanza aproximadamente $100 millones, destinado a becas, proyectos de mejoramiento académico y fomento cultural. Han sido muchos los graduados de la institución que han contribuido a acrecentarlo y a crear, con sus donativos y compromisos, una cultura de filantropía que ha venido para quedarse. Nótese por ejemplo los siguientes resultados:
Dos donativos al Fondo Dotal de $500,000 cada uno de la Familia Fonalledas y de la Familia Levis, ambas familias que aúnan un buen grupo de exalumnos de la Universidad de Puerto Rico.
Donativo testamentario de $1,000,000 de don José Trías Monge.
Donativo $500,000 de Johnson & Johnson para la creación de becas para estudiantes de enfermería.
Respaldo para la exhibición “Acércate a la Universidad” de Empresas Fonalledas, Cooperativa de Seguros Múltiples, Hewlett Packard, Centennial, R-G Premier Bank, Empresas Villamil y otros.
Donativo de $100,000 del Banco Popular de Puerto Rico para el Simposio de Esculturas.
Donativo de $50,000 de Pfizer al Fondo Dotal.
Donativos en efectivo de Eli Lilly y Mova Pharmaceutical para la exhibición de Henry Klumb producida por el Archivo de Arquitectura y Construcción de la Universidad de Puerto Rico y presentada en el Museo de Arte de Puerto Rico.
Donativos en especie consistentes en: la colección Marcos Irizarry, por la Fundación Marcos Irizarry, valorada en más de $500,000; la escultura cerámica Isla Recreada de la máxima ceramista, Susana Espinosa, donada por la Empresa Bacardí, valorada en más de $300,000; la colección de obras de arte de Don José Trías Monge valorada en más de un millón de dólares.
Compromiso de un grupo de ciudadanos particulares de levantar $1,000,000 para el financiamiento del órgano del Teatro de la Universidad de Puerto Rico, alcanzando en pocos meses la mitad de esa meta de tres años.
Respaldos de ciudadanos particulares interesados en aportar en proyectos para la restauración de la Casa Klumb en Río Piedras, adopción de la Casa Roig en Humacao, y desarrollo del edificio de Museo y Senado Académico (MuSa) en Mayagüez.
Donativo testamentario de $1,000,000 del Dr. Esteban Tollinchi para la creación del Fideicomiso Humaniora en la Facultad de Humanidades del Recinto de Río Piedras.
Dos donativos al Fondo Dotal de $500,000 cada uno de la Familia Fonalledas y de la Familia Levis, ambas familias que aúnan un buen grupo de exalumnos de la Universidad de Puerto Rico.
Donativo testamentario de $1,000,000 de don José Trías Monge.
Donativo $500,000 de Johnson & Johnson para la creación de becas para estudiantes de enfermería.
Respaldo para la exhibición “Acércate a la Universidad” de Empresas Fonalledas, Cooperativa de Seguros Múltiples, Hewlett Packard, Centennial, R-G Premier Bank, Empresas Villamil y otros.
Donativo de $100,000 del Banco Popular de Puerto Rico para el Simposio de Esculturas.
Donativo de $50,000 de Pfizer al Fondo Dotal.
Donativos en efectivo de Eli Lilly y Mova Pharmaceutical para la exhibición de Henry Klumb producida por el Archivo de Arquitectura y Construcción de la Universidad de Puerto Rico y presentada en el Museo de Arte de Puerto Rico.
Donativos en especie consistentes en: la colección Marcos Irizarry, por la Fundación Marcos Irizarry, valorada en más de $500,000; la escultura cerámica Isla Recreada de la máxima ceramista, Susana Espinosa, donada por la Empresa Bacardí, valorada en más de $300,000; la colección de obras de arte de Don José Trías Monge valorada en más de un millón de dólares.
Compromiso de un grupo de ciudadanos particulares de levantar $1,000,000 para el financiamiento del órgano del Teatro de la Universidad de Puerto Rico, alcanzando en pocos meses la mitad de esa meta de tres años.
Respaldos de ciudadanos particulares interesados en aportar en proyectos para la restauración de la Casa Klumb en Río Piedras, adopción de la Casa Roig en Humacao, y desarrollo del edificio de Museo y Senado Académico (MuSa) en Mayagüez.
Donativo testamentario de $1,000,000 del Dr. Esteban Tollinchi para la creación del Fideicomiso Humaniora en la Facultad de Humanidades del Recinto de Río Piedras.
Acércate a la Universidad
La Universidad se propuso ser presencia y testimonio cercano en el Año Centenario mediante una exhibición pública de sus haberes. ACERCATE A LA UNIVERSIDAD se instaló en los tres centros comerciales más importantes del país --Plaza Las Américas, Plaza del Caribe en Ponce y el Mayagüez Mall-- y, posteriormente, en el Centro Cultural Julia de Burgos en la Ciudad de Nueva York. Financiada por capital privado, constituye un ejemplo vívido del tipo de alianzas y resultados que una cultura de filantropía y de reencuentro con la comunidad externa puede propiciar. Miles de puertorriqueños disfrutaron de los paneles de exhibición, de las conferencias, demostraciones y actos artísticos en el que participaron talentos universitarios de todos los recintos. Fue ocasión para que muchos exalumnos se revincularan con su Alma Mater y se registraran en la base de datos de egresados. La exhibición recibió tres premios: a nivel local, el Premio Excel como Evento Especial del Año; el Primer Premio en los Case Accolades Awards que otorga CASE (Council for the Advancement and Support of Education) como Evento Especial en Serie, en competencia con otras jurisdicciones norteamericanas, y, a nivel internacional, como Finalista en los MAXI Awards del ICSC (International Council of Shopping Centres).
Simposio Internacional de Escultura 2004
Este taller creativo reunió a escultores nacionales e internacionales, estudiantes y críticos en la producción de once piezas escultóricas en el contexto del Centenario de la Universidad. Cada pieza se emplazó en uno de los recintos universitarios como legado de la efeméride. La documentación y divulgación de este proyecto, que contó con el apoyo del sector privado y de un donativo del National Endowment for the Arts, fungió como un modelo para la recaudación de fondos y captación por los recintos de donativos mayores provenientes de individuos y corporaciones. Fungió también como traducción en realidad de nuestro compromiso con mejores espacios naturales y construidos; con la generación de un clima en el que la interacción con las artes sea parte de la cotidianidad de los universitarios.
La Editorial de la Universidad de Puerto Rico
De larga y noble trayectoria, la Editorial de la Universidad de Puerto Rico requería de una urgente actualización que la colocara al nivel de una sólida editorial universitaria. Se procedió a dotarla de la armazón normativa y del liderato necesario para permitir que despegara una producción competitiva que llegara a un mayor número de mercados con libros de calidad editorial y calidad industrial internacional. Tanto los números como los estándares de producción muestran a partir del 2003-2004 una transformación evidente. Dos de sus títulos constituyen iniciativas del Centenario: Imagen y Palabra, una cuidada edición que integra acervos artísticos patrimoniales de la Universidad con piezas literarias de escritores y pensadores de vinculación institucional, y Frente a la Torre, una colección de ensayos de la autoría de docentes y egresados que recorre el primer siglo de vida de la Universidad.
