Reconstrucción del sitio hoy.upr.edu originalmente publicado en septiembre de 2009 para memorializar la transición presidencial de la Universidad de Puerto Rico.Más información →

Meta 8 Eficiencia y Belleza en los Espacios Naturales y Edificados



La Universidad de Puerto Rico crea y conserva, dentro del marco normativo de las políticas institucionales sobre espacios naturales y edificados, los ambientes más idóneos y adecuados para la docencia, la investigación, el servicio y la gestión cultural, y propicia el mejoramiento sustantivo en la calidad de vida de la comunidad universitaria mediante prácticas ambientales óptimas y la integración del arte a sus espacios.


Punto de Partida

A diciembre de 2001, el presupuesto de mejoras permanentes era insuficiente para sufragar las obras que la infraestructura universitaria requería. Debía la Universidad también enfrentar la insostenible situación que aquejaba a numerosas estructuras en todo el sistema a causa del mantenimiento diferido. Se planteaban cuestiones urgentes de salud ambiental y de bienestar para los estudiantes, docentes y personal de apoyo que no habían sido atendidas de manera adecuada y que laceraban también la imagen de la institución. Edificios emblemáticos como el Teatro y la Biblioteca José M. Lázaro, para mencionar sólo dos de ellos, presentaban un cuadro lamentable. Por otro lado, la desactualización de muchas de las estructuras imponía la toma de decisiones claves sobre inversiones programáticas y la asignación prioritaria de recursos.

Edificios Enfermos

Se atendió con la premura que ameritaba la situación de los llamados "edificios enfermos". Para ello se obtuvo el compromiso del Ejecutivo y de la Legislatura de dotar a la Institución de los recursos necesarios para atender el impostergable asunto. La Universidad de Puerto Rico obtuvo, mediante la Resolución Conjunta 814 de 29 de agosto de 2002, el compromiso por parte del Gobierno Central de obtener una línea con el Banco Gubernamental de Fomento por $60 millones. Esta suma fue concedida en su totalidad y los intereses generados por el financiamiento, al igual que el principal adeudado, habrían de ser asignados en plazos anuales durante seis años por la Oficina de Gerencia y Presupuesto y pagadera al Banco Gubernamental de Fomento. Tales pagos procedentes del Fondo de Mejoras Públicas del Estado Libre Asociado de Puerto Rico comenzaron con una asignación de $10 millones para el año fiscal 2003-2004.

No obstante, en la medida que se manejaba el tema de mantenimiento diferido, se hacía cada vez más claro que sólo desde una visión interiorizada, vertida tanto en las prácticas cotidianas de los universitarios como en las decisiones académicas y administrativas, podían los esfuerzos acometidos tener un sentido más allá de la mitigación de la problemática estructural inmediata.

Excelencia en el Diseño y la Contrucción

Mediante la Certificación Número 087 (2001-2002) de la Junta de Síndicos, la Universidad de Puerto Rico adoptó una política institucional para promover la excelencia en el diseño de los espacios abiertos y construidos que faculta al Presidente de la Universidad a adoptar la normativa necesaria para que se "propicie siempre un clima que acoja y estimule a los componentes de nuestra comunidad universitaria y que de por sí enriquezca la tarea académica e intelectual".

Se partió de la premisa de que los espacios no son neutrales a la labor académica: la apoyan o la desfavorecen. Espacios pobres en diseño, mal mantenidos, no abonan al esfuerzo de alta educación que discurre en ellos. El compromiso con una Universidad de primera tenía que incluir la calidad y belleza de las instalaciones físicas y de los espacios abiertos en los diversos campus. Efectivamente, la Universidad se propuso pasar de la metáfora de la enfermedad a la metáfora de la excelencia en el diseño, construcción, ocupación y mantenimiento de las mismas. Era un cambio de paradigma con profundas implicaciones en la actividad académica e investigativa. También, se proponía como un modelaje en momentos en que el país demandaba atención a sus construcciones y la integración de elementos estéticos en los espacios públicos.

La Oficina de Desarrollo Físico e Infraestructura elaboró entonces una visión integral para los espacios universitarios en la que se integran una nueva conceptualización espacial, políticas, responsabilidad y programación en el manejo de los patrimonios universitarios. No menos importante, la visión validó la responsabilidad de la Universidad como garante de belleza, buena ejecución, cuidado esmerado de sus propiedades y promotora de arte. El pobre tratamiento a estructuras universitarias de alto valor arquitectónico tiene repercusiones negativas sobre la cultura comunitaria de aprecio y cultivo del buen diseño. A la Universidad le corresponde sentar pauta en la comunidad cuando de la protección del patrimonio construido se trata.

Legado Construido

En tanto paradigma, el Plan de Intervención en el Legado Construido se organiza desde tres ejes fundamentales: El Fundamento Ético del Plan de Intervención en el Legado Construido introduce el deber y compromiso de proveer espacios dignos para promover el disfrute y mejor utilización de éstos para el proyecto universitario. Así, nuestra comunidad académica contará con estructuras idóneas para el ejercicio de la investigación y la docencia.

El Fundamento Estético es la base conceptual que permite una intervención inteligente y sensible que ayude a la preservación y proyección de los espacios universitarios. Esta experiencia comienza por el disfrute pleno de los espacios hasta la apreciación de artística del lenguaje arquitectónico y el arte.

Por último, la Fundamentación Epistemológica permite una aproximación crítica en los diagnósticos y recomendaciones técnicas y programáticas de las estructuras a ser intervenidas. La actualización programática y la adecuación de las tecnologías constructivas, infraestructurales e informáticas son una importante arista en el balance de las intervenciones arquitectónicas.

La Universidad recibió de inmediato reconocimientos por este acercamiento global al proceso de diseño, construcción y manejo de sus estructuras. En específico, el diseño de la nueva sede para la Facultad de Estudios Generales en el Recinto de Río Piedras recibió el Premio de Honor de 2004 otorgado por el capítulo de Puerto Rico del Instituto Americano de Arquitectos (AIA). En su más reciente edición, la Bienal de Arquitectura otorgó a la Universidad de Puerto Rico un Reconocimiento Especial “por la iniciativa de recualificación y nueva arquitectura en sus diferentes recintos”. 


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